En sánscrito, “Buddhatvam Yosityonisamasritam” significa “la iluminación se encuentra en la vagina”, o también puede ser traducido como “la iluminación se encuentra en los órganos sexuales femeninos”, y fue dicho por alguien que realmente sabia de iluminacion espiritual: Buda.
Lamentablemente el budismo occidental no ha sabido que hacer o como interpretar estas palabras, a diferencia de las filosofias orientales influenciadas por el budismo original como el Tantrismo y el Taoismo, donde siempre han sabido que la energia Yin (femenina) del universo es inagotable y esencial para una vida saludable, feliz e iluminada.
Uno de los objetivos del Tantra es despertar a kundalini, esa energía representada por una serpiente que permanece “dormida” en el primer chakra (muladhara). Y una de las formas de despertar esa energía es a través de la sexualidad.
Decía Al Pacino en “Perfume de Mujer”, que sus piernas son como dos columnas, y entre ellas se encuentra “el camino al cielo”. Y al parecer no estaba tan errado.
Si en las culturas occidentales aprendieramos a ver el sexo como algo puro, mágico y sagrado nos daríamos cuenta de que es uno de los caminos a la iluminación espiritual (y a la inmortalidad física también).
Durante el acto sexual (con inocencia) sin maldad ni morbo, no solo los cuerpos de dos personas que se aman se juntan, también se funden ambas energías (masculina y femenina o yin y yang) y las almas se funden en el Todo, en el Uno o como quieras llamarlo, lo importante es que te unificas con el universo y parece que el tiempo se detiene, te llenas por completo del momento presente y sientes la PRESENCIA DE LA DIVINIDAD en todo tu ser.


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