En nuestra sociedad actual, el sexo sigue siendo, a pesar de lo muy “open mind” de las nuevas generaciones, un Taboo. Sin embargo en muchas religiones y filosofías orientales, como el Tantra o el Taoísmo, el sexo es parte de su iluminación espiritual.
En el Taoísmo el sexo es utilizado también como terapia médica.
Cómo ya comenté anteriormente, la sexualidad taoista fue parte de mi tratamiento durante los 3 años que estuve enfermo.
No hace falta investigar mucho al respecto para darse cuenta de la superioridad sexual de la mujer sobre el hombre. En el mundo hay más abundancia de Yin que de Yang. En algunas especies del reino animal, el macho no tiene más misión en su vida que fecundar a la hembra, como en el caso de la viuda negra, una vez que la hembra es fecundada, ésta se da la vuelta y se come al macho, como una forma de decir: “Ya no sirves para nada” (¿Cuantas viudas negras conocen por ahí?)
La mujer es capaz de tener todos los orgasmos que desee y cada uno puede ser más intenso que el anterior. A diferencia del hombre, que solo puede eyacular una determinada cantidad de veces en una sesión sexual y cada eyaculación es menos intensa que la anterior.
Los taoistas han creido siempre que es deber del hombre disciplinar su sexualidad para poder entrar en armonia con la sexualidad Yin de la mujer y lo primero que tenemos que aprender (y que la ciencia actual ya ha comprobado), es que eyaculación y orgasmo no son lo mismo. Normalmente van juntos, pero no son lo mismo. Un hombre puede eyacular sin tener un orgasmo, así como puede tener un orgasmo (o diez o veinte) sin eyacular.
El líquido seminal está lleno de muchos nutrientes como sales, minerales y vitaminas. Cuando el hombre eyacula pierde todos eso nutrientes. Cuando una mujer tiene un orgasmo produce unas secreciones que también están compuestas de gran cantidad de nutrientes, pero a diferencia del hombre, estos nutrientes no los pierde, ya que se quedan en su interior y son reabsorbidos por su cuerpo.
En el Taoismo existe lo que se llama la Armonía del Yin y el Yang, que conciste en relaciones sexuales disciplinadas para armonizar el exceso de Yin.
Esta armonía del Yin y el Yang se utiliza también en la medicina taoista y conciste en lo siguiente:
El hombre debe aprender a controlar la eyaculación con el fin de mantener todos los nutrientes necesarios en su cuerpo y poder reabsorberlos para su propio beneficio. Cuando la mujer tiene un orgasmo y produce esas secreciones, el hombre las absorbe también para fortalecer su organismo.
Esto puede parecer un poco ilógico y fantasioso, pero es bien sabido que las enfermedades venereas, así como el SIDA, se contagian por vía sexual, ¿por qué entonces no puede ser posible por la misma vía en que se intercambian bacterias o virus, intercambiar nutrientes?
Durante un tratamiento taoista sexual, el hombre y su pareja deben tener relaciones sexuales lo más posible durante el día (sin exagerar, claro. También hay que comer). Mientras más orgasmos tenga la mujer, más secreción de nutrientes puede absorber el hombre y mientras más orgasmos (sin eyaculación) tenga el hombre, más flujo sanguineo intenso se produce en el área genital, lo cual facilita la absorción tanto de las secreciones de su mujer como de sus propias secreciones.
Dependiendo de la edad y la salud física del hombre es como debe regular la frecuencia de sus eyaculaciones. Mientras más joven y sano es uno, más seguido puede permitirse eyacular. Mientras más grande o enfermo, menos frecuentes pueden ser sus eyaculaciones. Cuando el hombre se permite eyacular, debe asegurarse que ha provocado suficientes orgasmos a su pareja como para beneficiarse de esas secreciones y poder compensar la perdida de las suyas.
Después del acto sexual, el hombre enfermo debe sentarse a meditar para ayudar a su cuerpo en la absorción de los nutrientes tanto suyos como de su pareja y para armonizar su energía sexual.
La ciencia actual ha comprobado ya que una persona que tiene orgasmos frecuentes, es una persona más sana, con menos estrés y mucho más feliz que quién no tiene orgasmos. El orgasmo es una terapia excelente para el estrés. El problema que tenemos en nuestra cultura es que hemos aprendido a ver la sexualidad con morbo en lugar de verla como lo que realmente es: una acto sano y placentero y la única manera natural de crear el milagro de la vida.
Ya me imagino a varios de ustedes leyendo esto con una sonrisa de picardía 
Pero lo tomen como lo tomen, créanme que para salud y energía… un buen orgasmo al día. 




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octubre 25th, 2009 at 7:30 am
me gustaria tener mas informacion a cerca de el mecanismo que se debe enplear para la practica de la enrgia sexual